martes, 7 de julio de 2015

Sola...

Sola
Tu ausencia se hace grande dentro de mí…
Es tal el dolor que dejas, que no puedo seguir así…
La añoranza baña mi cuerpo dejando el olor de la amargura…
Sola, impregnada de ti, me cuesta romper nuestro camino…
Todo acaba y todo empieza…
Siguiendo las huellas que dejaste, llego al vacío, un vacío en el que solo el eco me responde…
Alzo la mirada al cielo, contando las estrellas me pierdo, y es ahí cuando mi imaginación va cobrando vida…
En ella veo esperanza y el duelo ya no existe…
Es difícil ver con claridad, pero la oscuridad que dentro de mí yace, se va perdiendo en un abismo de múltiples recuerdos…
Y es ahí cuando vuelvo a impregnarme de ti…
Eres tú, la que olvide dejándote por lo que fue un espejismo…
Ahora que vuelvo a verte, a ti compañera soledad ya no te desafío…
Me acompañas, eres la sombra que aun así en la oscuridad te muestras y en la claridad del día iluminas mi presencia…
La gente te teme…
Aprender a vivir contigo me dio un grado en mi vida y ahora que te tengo conmigo, separarme de ti me lleva a la inexperiencia, al caos del olvido, a la mentira y al desasosiego…
Una locura impredecible a los ojos de los extraños…
Pero sintiéndote ya no estoy sola…
Quien puede comprender el mono que siento al no tenerte, dañino o no dañino, la realidad es que me das vida…
Laberinto de palabras contrapuestas como están mis sentidos…